lunes, 28 de enero de 2008

Pierde México zona para aves migratorias del norte

Universia
Puerto Rico
27 de diciembre de 2007

En México se están perdiendo los llamados "hoteles de cinco estrellas" para las aves migratorias que, anualmente llegan de Alaska, Canadá y Estados Unidos. El cambio de uso de suelo, la tala clandestina y en general la deforestación de bosques y selvas se
ha traducido en un descenso de la masa forestal que ya no cubren en muchos lugares del país las necesidades de las aves canoras, playeras, de caza, etc. Los paraderos para su descanso ya no son ni mesones.

Al final de cuentas como escribió Sabines: "El mar se mide por olas / El cielo por alas, / Nosotros por lagrimas. / El aire descansa en las hojas, / El agua en los ojos, / Nosotros en nada".

Así, desde septiembre pasado (y hasta abril de 2008), han estado cruzando los cielos mexicanos, para quedarse aquí temporalmente o para descansar y seguir su camino a tierras más lejanas, millones y millones de aves pertenecientes a 300 especies, miles de las cuales se concentran en presas, lagunas, humedales, playas, estuarios y cerca del mar (patos, halcones, aguilillas, playeros, costureros, chorlitos, falaropos, zarapitos, vuelvepiedras), mientras que otros grupos prefieren bosques y selvas (colibríes, rapaces, búhos, golondrinas, cazamoscas, hojarasqueros, vireos, chipes), de acuerdo al biólogo de la UNAM, Marco Antonio Gurrola Hidalgo.

El señaló que muchas especies de aves de los diferentes grupos han sido afectadas directa o indirectamente por las actividades humanas. Para ejemplificar la magnitud del problema ofrece dos casos: El pato golondrino, originario de los pantanos de Canadá y Estados Unidos, tuvo una población estimada en cerca de seis millones de individuos
en la década de 1970. La desaparición, disminución y deterioro de las zonas reproductivas, de migración y de invernación redujeron la población a más de la mitad en 15 años. En la actualidad la especie se está restableciendo por las limitaciones a la cacería, por la restauración de hábitats y por el mejoramiento de algunas regiones
agrícolas.

Insecticidas organoclorados como el DDT, el dieldrín, el eldrín, el heptacloro, el dicofenol, el clordano, el metoxicloro y el lindano tienen una de las características más peligrosas: permanecer químicamente activos por largos periodos de tiempo y ser acumulables. Aunque en Estados Unidos muchos químicos han sido prohibidos, en los
países latinoamericanos todavía se siguen importando y utilizando, en perjuicio de la fauna y de la propia salud humana.

El otro caso es el de la aguililla de Swainson que en el invierno de 1995-1996 disminuyó su población mundial en un diez por ciento en Sudamérica, por el consumo de insectos y pequeños vertebrados contaminados con insecticidas organofosfatados; además, fue víctima de la disminución de su hábitat reproductivo, de la caza furtiva y muchos especimenes se electrocutaron en líneas de transmisión eléctrica.

A juicio del biólogo, actualmente cerca de la mitad de las aves que emigran no regresan a sus sitios originales de anidación en el norte.

LO QUE CAUSA EL HOMBRE

Los cambios climáticos drásticos y la depredación son algunas causas naturales de mortalidad, explicó; sin embargo, desde hace 20 o 30 años los especialistas comenzaron a observar una declinación en el número y concentración de estas aves. ¿Qué es lo que ha pasado con estos organismos? Cuatro problemas básicos originados por el hombre
se han conjuntado en la disminución de las poblaciones migratorias de aves: 1. Crecimiento de la población humana. 2. Pérdida y alteración de hábitats. 3. Contaminación ambiental. 4. Y en los últimos años, un factor crucial que tendrá efectos sin precedentes: el gradual calentamiento del planeta.

Estos cuatro puntos en conjunto, dice, han afectado, de una u otra manera, en las poblaciones de aves, tanto residentes como migratorias. La intensidad e ineficiencia de las prácticas agrícolas, la tala, la fragmentación de zonas boscosas, las actividades mineras, el uso de insecticidas residuales y metales pesados, la contaminación
del aire, del suelo y del agua, el crecimiento de la población humana en el mundo y el fenómeno de 'El Niño' han provocado la alteración de hábitats reproductivos y de invernación.

Advierte que, actualmente gran cantidad de especies migrantes no disponen de un hábitat adecuado, pues la mayor parte de los bosques, las selvas y los pantanos de México, Centro y Sudamérica y las Antillas mayores se ha transformado en zonas urbanas y semiurbanas, en tierras agrícolas, pastizales y zonas áridas por erosión.

EL PROYECTO BINACIONAL

Mientras tanto, está a punto de darse a conocer el resultado de los primeros trabajos desarrollados por el grupo binacional conformado por biólogos de Estados Unidos y México con la finalidad de proteger a las aves migratorias de América.

El proyecto se denomina "Uniendo las regiones claves de México y sitios de interés para la conservación de aves migratorias Neotropicales". Unidos para el mismo, los biólogos de la Comisión Nacional de Biodiversidad de México, la Universidad Autónoma de
México, la Iniciativa de Conservación de Aves de Norteamérica y el grupo conservacionista Pronatura Chiapas, han estado colaborando con sus homólogos en el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell y la Sociedad Nacional Audubon, para identificar las áreas críticas para la protección de las aves migratorias.

"Planeamos identificar hábitat críticos y especies de alta prioridad a lo largo de México y utilizar esta información para comprender mejor cuáles son sus necesidades de ser conservados en primer lugar", ha dicho Humberto Berlanga, coordinador del proyecto.

Este y otros biólogos explicaron la situación. "Cuando el clima fresco se desliza sobre el Hemisferio Norte, cientos de especies de aves alrededor del mundo fijan su vista hacia el sur. Las aves costeras, las canoras y aún los diminutos colibríes de los Estados Unidos y Canadá, toman los cielos desde septiembre y cerca de 250 especies vuelan, eventualmente, tan lejos como México, Centro y Sur América y el Caribe.

"Muy pocas lograrán sobrevolar México sin parar. De hecho, cerca del 95 por ciento se detendrán, ya sea para descansar y reabastecerse allí antes de continuar su viaje o para permanecer en los bosques, humedales o en los kilómetros de línea costera de ese país. "Estos hechos son conocidos para los ornitólogos; sin embargo, poco se sabe sobre cuáles son las áreas de tierras silvestres de México más importantes para estas aves y cuáles ecosistemas están más en riesgo debido a amenazas como el turismo, la tala y la expansión agrícola.

LOS "HOTELES" PARA LAS AVES

En la actualidad, explican los biólogos, "240 regiones que los conservacionistas llaman "Areas de Importancia para las Aves", han sido identificadas en México, que abarcan las lagunas del Parque Nacional Chacahua, en el sur de México, donde cientos de miles de
aves acuáticas se reúnen; los bosques secos de la Reserva Biológica Sian Ka'an y la Reserva de Biosfera Sierra de Manantlán, en el centro-oeste de México, un refugio para cientos de águilas migratorias, búhos y otras aves de caza".

Precisan: "El equipo del proyecto está construyendo, diligentemente, una exhaustiva lista de especies de aves para cada sitio prioritario y reuniendo información de más de 200 científicos que han estado conduciendo investigaciones en esas áreas".

Agregan: "La segunda fase del proyecto inició en septiembre del 2006 y está enfocando la investigación sobre aquellas áreas donde las congregaciones de aves migratorias han sido identificadas y digitalizadas en los mapas disponibles en NatureServe, un sitio Web
que brinda información biológica alrededor del mundo".

"Las listas necesitan ser precisas y actualizadas con el fin de identificar las áreas más importantes para la conservación de aves neotropicales, tanto en México como en los Estados Unidos", ha expresado el biólogo Berlanga.

"Este proyecto está determinando cuáles especies están en peligro, cuáles sitios son vitales para ciertas especies y las áreas donde las especies se agrupan y por qué motivo", ha especificado.

La información ayudará a definir estrategias de conservación como el establecimiento de nuevas áreas protegidas y de servidumbres de conservación, que protegen tierras silvestres de propiedad privada, programas de educación ambiental y opciones económicas que pueden reducir o mitigar el impacto de la agricultura y las cosechas,
precisaron los especialistas.

Hacen notar que el sur de México es particularmente crítico para las aves migratorias debido a que es donde el país se torna más estrecho y forma una especie de embudo. Con el fin de permanecer en tierra, añaden, las aves convergen y cada bosque o área de humedal es vitalmente importante para su sobrevivencia. Si las aves migratorias no pueden detenerse o permanecer en un ecosistema que les brinde alimento, agua o refugio, probablemente perecerán".

Además, "en el estado mexicano sureño de Chiapas, los biólogos de Pronatura Chiapas están participando en el proyecto al estudiar aves migratorias en la Reserva de Biosfera El Triunfo, uno de los pocos bosques nubosos remanentes en el país. Esta reserva de más de 119.380 hectáreas constituye un hábitat importante para especies de aves
endémicas y amenazadas".

Al respecto, Claudia Macías, de Pronatura, ha explicado que el proyecto se ha extendido a la Planicie Costera del Pacífico, la Cordillera Madre de Chiapas, los bosques secos de la Depresión Central, un área cercana al límite con Guatemala, y las montañas en
el norte y este de Chiapas, las cuales albergan largos parches de bosque de pino-encino.

"Nuestro objetivo último -ha expresado- es contar con un plan de conservación para ecosistemas amenazados que representen hábitat críticos para la conservación de aves migratorias y otras especies de flora y fauna".

Los biólogos afirmaron que Pronatura Chiapas también está estableciendo alianzas con organizaciones locales, regionales e internacionales para asegurar la conservación de hábitat en peligro, como es el caso de los bosques de pino-encino, que se encuentran
desde México a Nicaragua, y que son hábitat de invierno críticos para aves migratorias como el altamente amenazado chipe mejilla dorada (Dendroica chrysoparia).

Esta ave, precisaron, anida únicamente en la parte central del Estado de Texas, en los Estados Unidos, y migra en el invierno hacia el sur de México, Guatemala y Honduras.

Probablemente antes de que concluya este 2007 o a principios de 2008 toda la información recolectada sobre las especies de aves migratorias será ampliamente accesible en sitios Web, bases de datos, mapas digitales, libros y discos compactos.

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